Dicen algunas feministas que el amor romántico es el opio de la mujer, puede ser que sí, y sé que su frase deviene de “la religión es el opio del pueblo” de Marx, pero aclaremos unas cuestiones antes de empezar.
Creo que el opio no es el amor romántico, sino la anhelación al amor romántico, que créanme, cambia mucho las cosas. Las feministas en sus formas reaccionarías y violenta (por que violentan una realidad preestablecida) ven lo que quieren ver, una de esas cosas es que las mujeres hacen todo por amor y que es ahí donde radica la imposibilidad de liberarse de la tiranía del hombre (no todos los feminismos son así) pero antes de seguir, aclaro que esto no es un post en contra de ese hermoso grupo.
El amor romántico no es aquel que nos quieren hacer creer, ni Disney ni las feministas, el amor romántico es poder darle un lugar de aprecio, respeto, dignidad, de igualdad ante ti mismo, por supuesto de amor, el amor romántico es aquel que hará que te esfuerces por esa persona, que “des” un extra, que de alguna u otra forma busques la manera de que se sienta especial, que tiene cualidades únicas, irrepetibles, es un amor que impulsa.
El amor que impulsa es aquel que ve en la libertad del otro la posibilidad de la unión más allá de lo corporal, el amor no te hace prisionero, ni es tu enemigo, en el amor encuentras el refugio de un mal día, es donde puedes encontrar un abrazo que te contenga, que te anime, que te haga salir de un momento de shock, que integre y te levante, el amor romántico no es aquel donde hay codependencia, sino aquel donde la dependencia esta en uno mismo.
El amor romántico no se puede vivir si no te amas a ti, es por ellos que al no amarse se busca desesperadamente en el otro, se busca aquello que no hemos sido capaces de encontrar en nosotros, por ende, no sabemos que es y lo único que nos queda es vivirlo por “cuentos”.
Así es como podemos ver a mujeres golpeadas, hombres humillados, que dejen su ser a lado, su dignidad, por el deseado amor, pero no lo pueden encontrar, y no lo pueden dar, porque no se aman a sí mismos, es ahí donde dicen que el amor romántico ha dañado a las mujeres y es el opio, pero ese no es amor romántico, eso es una falsa esperanza.
¿Cómo se reacciona ante eso? Las feministas (una parte de ellas) tiene el discurso de liberar a las mujeres del amor romántico, para ello necesita personas débiles, personas que han sido lastimadas por la imposibilidad de encontrar ese gran amor (que no es más que el amor propio), les llenan la cabeza de un odio hacía el amor “heterosexual”, hacía el amor “patriarcal”, debido a que a los hombres se les cría con la primicia de que el sexo es lo que más importa de tener una relación.
Esta idea de relación se conforma casi en polos opuestos, por ello dos personas no pueden encontrar la idea “correcta” de amor, una porque no existe y dos porque han sido diseñadas a jamás encontrarla.
El punto del feminismo es que odia tanto este amor “patriarcal” que termina convirtiéndose en lo que odia, siendo controlador, impone su idea como una verdad única y hace esclava a la mujer. La libertad no está sólo en el sexo, sino en una infinidad de cosas. No se puede tener una ideología de odio y poder hablar de libertad, de amor y de autorrealización.
El amor va más allá de una heterosexualidad, mucho más allá de ser “lesboterroristas”, el amor es más que nosotros y a la vez, es la esencia que nos da vida. Una mirada de amor puede sanar las heridas más graves, pero no se podrá ver ni ser visto si uno mismo no se ama.




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